lunes, 31 de enero de 2011

Ringo.


Gilipolleces varias de un corazón algo perdido solían decirme. Eso es el amor: gilipolleces. Y por primera vez en mi vida asiento con la cabeza, lo acepto, lo acuño y me lo guardo en la cabeza. Comprendo el concepto y lo aplico a cada día que luché por entender mi camino. Y sé, que desde hace tiempo, perdí mi músculo esencial. Lo remplacé por un cerebro que dejó de hacerme llorar. Pensé todo lo que pude y más, analicé cada paso. Y sólo llegué a una conclusión, con un corazón perdido no se quiere tanto como tanto se hacen eso, gilipolleces.

Canción.


Sostenía una vieja guitarra mientras sus dedos rasgaban sus cuerdas con melancolía esperando oír una melodía alentadora. Las notas se conbinaban casi al unísono, desafinando en alguna ocasión. No podían ser perfectas, ni aquella triste canción, ni aquella cantautora con mucha intención y poco arte. Cada sonido excéntrico que liberaban las cuerdas de metal y nylon desgastado era un trocito de una verdad, más bien de su verdad, una triste y algo condensada en aquella habitación. Respiró y con un lápiz que tenía tras la oreja apuntó en un papel raído la última nota. "Primera canción desesperada" había sido el nombre de aquella ópera casi prima. Y no sería la última. Cuando la primera nota le sonó más alegre que la anterior, paró. No estaba dispuesta a muchas sonrisas en aquella canción. Guardó su confidente en una esquina mientras ella se metía bajo las sábanas. Mañana al despertar aquellos acordes del papel no serían mas que una guitarra desafinada desgarrada con fuerza por unos dedos tristes. Pero hoy era diferente, hoy eran sus tristezas, todas sus penas en tan solo unos segundos. Eran su canción desesperada.

domingo, 2 de enero de 2011

Un amigo, un guía.

Por muy raro que parezca, a veces se necesita un foco de inspiración en esta vida. Es difícil confiar en todo el mundo, porque parece imposible, pero la gran mayoría quiere verte caer. Llega un punto en que comienzas a considerar seriamente eso de obtener a alguien que te guíe por el buen camino. Tiene que ser mayor, y con más experiencia. Inteligente, sabio y dispuesto a mostrarte la vida como es. Sin adornos ni mentiras. Tal y como es. Y bueno, no es malo reconocer que las conversaciones, las risas y los favores son de buen agrado y también es agradable tener a esa persona cada día. También debe de ser original y reflexiva. Que tengáis cosas que solo ambos podáis entender. No hay que tener miedo a buscar, pero tampoco hay que temer a no encontrar nada porque la mayoría de las veces llega por la inercia del destino.
Un amigo, un guía.