miércoles, 30 de noviembre de 2011

Solo digo que la civilización se desmorona cuando más la necesitamos. Llegado el momento, todos somos capaces de los crímenes más terribles, imaginar un mundo donde esto no fuera así, donde cada crisis no desembocara en una nueva atrocidad, donde los periódicos no estuvieran salpicados de guerra y violencia, sería imaginar un mundo donde los seres humanos dejaran de ser humanos.

JGAIS.

Juguemos a un juego, un juego sencillo, con una sola complejidad.


Y esta es la complejidad del juego… conoces sus reglas, y son pocas, pero has de cumplirlas.

Podrás dejar el móvil encendido las 24 horas del día y mirarlo cada 5 segundos esperando a que te llame.

Podrás sonreír cuando te haga feliz y echarlo de menos cuando no esté contigo.

Podrás perder el tiempo discutiendo con el o podrás decirle todo el rato que le quieres.

Podrás llorar, reír, disfrutar, pensar, gritar…

Podrás decidir que hacer, tomar tus propias decisiones y guiarte por las directrices que prefieras,

Te resultará fácil y puede que consigas llevar ventaja, incluso llegar a ganar, pero hay algo que no puedes olvidar… lo más importante, lo totalmente necesario para que esto pueda seguir adelante, es muy sencillo de entender, pero no hagas caso omiso o te lo harán a ti, recuérdalo: es imprescindible...

Si te enamoras...pierdes

sábado, 19 de noviembre de 2011

El karma es un puta, yo tan sólo soy su proxeneta.

Lo admito. Soy vengativa y rencorosa, tan rabiosa como una puta zorra. Pero no trato de ocultarlo. Simplemente lo disimulo con escrúpulos. Igual que soy capaz de tragarme libros de psicología para tratar de entenderme, pero en realidad acabo analizando a todo ser viviente que me rodea.
                                            Atacando en el punto más débil.


Finge no tener corazón y todo será mejor, ya que últimamente tan sólo sigo la ley del más fuerte, PISAR O SER PISADO. Lo que pasa es que hace tiempo que me cansé de estar en la primera fase. ¿Qué por qué soy? Quizá por todas las personas que han pasado por mi vida, destrozando todo a su paso.
No confío ni en el reflejo. Y sí, las apariencias engañan, el monstruo a salido de la jaula de hojalata. 

jueves, 17 de noviembre de 2011

el límite de tus ojos verdes, el mío lo desconozco.

Noches en las que daría lo que fuera por encontrarte y no dejarte ir nunca más. En las que convertiría tus ebrias miradas en terremotos. En las que nos daremos todo lo que nos debemos y prometemos. No sé cual es el límite de tus ojos verdes, el mío lo desconozco. Sabes que me saca de quicio el no saber que piensas y que te quedes callado mirándome o simplemente en tu mundo. Sabes también que te encanto, pero desconoces que no me importaría perderme contigo. Sé que tu tono de voz cambia cuando te doy celos, y solo en ese momento se lo que se te pasa por la cabeza. Pero que se le va a hacer, no todos somos tan maravillosos como tú. Tienes mala suerte, yo diría que muy mala; soy una auténtica canalla sentimental, no te prometeré nada hasta que no este segura al cien por cien de cumplirlo. También puedes mirarlo por el lado positivo; no te llevarás ninguna decepción. Esta vez simplemente voy lento, hay bastante que perder y muchos en los que arriesgarse. Sabes que tu forma de actuar me hace pensar que no eres difícil, pero creo yo ya he encontrado la gran dificultad. No quiero esperar y rendirme, si lo empiezo pretenderé acabarlo. Aquí esta lo complicado…puede que mañana me rinda y me olvide de ti, pon los pies en la tierra. Esto es lo que hay, creo que ya va siendo hora de aterrizar.

21, 21 gramos.


-¿Te puede doler el alma? A uno le duele el corazón, las muelas, la cabeza, el pecho.., pero y el alma, ¿Se duele, siente y padece? ¿Veintiún gramos de nuestro voluminoso cuerpo podían llegar a doler tanto que hasta se nos olvidara como sonreír? ¿Podía doler de veras?- Se preguntaba Immer mientras asomada a la ventana, jugaba con el pelo entre sus dedos. Tenía los ojos empapados de lágrimas y una sonrisa tímida en los labios 
¿Importa tanto el alma? Bueno, realmente ¿existe? - Y así se dejó caer sobre la cama lenta, casi inerte y mientras se arropaba entre las sabanas, se enjugó las lagrimas. Cerró sus ojitos mustios de tanto llorar y abrazó a su cuerpo malherido. Ella sola respondió todas aquellas dudas, veintiún gramos pesaban más que cualquier vano resquemor
-Te quiero- susurró a la oscuridad, y le dolió como nunca.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Aullo porque ya no sé maullar.

Hoy tengo el apetito de ti especialmente desarrollado.


¿A tres metros sobre el cielo? Prefiero que estés a tres centímetros de mi boca.
Las ganas de que recorras cada poro de mi cuerpo con tus dedos se vuelve ruidosa en mi cabeza.
Mi respiración reclama acompasarse con la tuya, rápida y constante.
Besos que sufren transformaciones según pasa el tiempo.
Sensaciones que van en aumento si tu piel y la mía son capaces de tocarse.
Mordiscos, sonrisas...




Quiero temblar de nerviosismo.
Quiero que mi corazón pida más de lo que podamos dar.