Puede ser que haya tardado tanto en aparecer por aquí porque he estado demasiado perdida en mi día a día o porque no os podéis hacer una idea del trabajo que me cuesta ahora abrirme al papel.
Le abro a él y lo dejo en blanco, como siempre. Un instante. Incluso dos.
Luego me llamas.
Sonrío.
Me río.
Te miro sin tenerte aquí.
Imagino que vienes.
Me acuerdo de ti mientras escucho de fondo tus sueños y me da por pensar que a veces lo haces sólo para contarme lo bonita que puede ser tu realidad. Yo, mientras, te acaricio en mi cabeza, dejando la película sin final porque me come la prisa de comenzar contigo. Te beso, sitúo mis palmas con cuidado en tus manos y te juro que lo único que me salía decirte se apellidaba amor.
Y luego... Ríes a lo lejos, reventando la distancia por teléfono. Sigues hablando de dormir para soñar sin saber que en ese momento te estaba soñando sin dormir.
En mi cabeza te hice saber en lo que derivaban mis ganas. En hacerte. Quería hacerte entre mis dedos, ver cómo te deshacías, cómo te dejabas envolver, morderte, romperte el anochecer con mi lengua abriendo paso por tu piel. Y aunque quisieras dormir, no dejarte.
Joder, sobre todo no dejarte ir.
Has venido tú y no puedo dejar de pensar en tus labios y en esa manera tan tuya de besarme, de recorrer cada lunar que adorna mi espalda.
Me enganchas con tu voz mientras te dedicas a besar constelaciones y no sé qué es lo más bonito de todo esto: si sentirte, a secas, o atreverte a dejarme seca de sentidos.
Terminas colgando mi sonrisa, despertando tus sueños. Termino colgándome de tu risa, soñando despierta. Descanso de pensarte y me vuelvo a la cama, a imaginar que estás aquí para decirme al oído "buenas noches, mi Amélie."
Todos dicen que soy muy neumática, y un ángel viviendo en el jardín del mal.
domingo, 1 de diciembre de 2013
martes, 13 de agosto de 2013
Asalto.
No es nada más que la peligrosa y lúgubre fusión de las nulas intenciones de admitir, las crecientes ganas de reprochar y de culpar - y de hacer sentir culpable -, un febril estado de nerviosismo y unas gotas de violencia. Et voilà!
Ahora que lo aguanten los demás. Y la justificación perfecta es estar en desacuerdo con determinadas palabras que han sido mencionadas. No interesa el por qué de los sentimientos que duelen tras ellas, sino el por qué de su "estúpida" pronunciación. Y así es como se desata una de las infinitas guerras de una interminable batalla.
Palabras que ametrallan con gran impacto.
Ahora que lo aguanten los demás. Y la justificación perfecta es estar en desacuerdo con determinadas palabras que han sido mencionadas. No interesa el por qué de los sentimientos que duelen tras ellas, sino el por qué de su "estúpida" pronunciación. Y así es como se desata una de las infinitas guerras de una interminable batalla.
Palabras que ametrallan con gran impacto.
viernes, 2 de agosto de 2013
Fotografía.
Me encantaba cómo los flashes de la Olympus señalaban un instante que había pasado y que ya habría desaparecido para siempre. Yo rescataba el instante al utilizar mi cámara, y de ese modo descubrí una
forma de detener el tiempo y conservarlo. Nadie podía arrebatarme esa imagen, porque me pertenecía.
forma de detener el tiempo y conservarlo. Nadie podía arrebatarme esa imagen, porque me pertenecía.
lunes, 20 de mayo de 2013
Rosas rojas.
Negaba hasta la saciedad que no sabía amar a las rosas.
Sin embargo, aquel chaval se aferraba en el día a día a la sensación de conocer constantemente rosas rojas nuevas para apoderarse de su esencia natural. Una vez poseída esa esencia, estropeaba lo que quedaba de ellas hasta hacerlas inservibles, marcando cada uno de sus frágiles pétalos, los cuales palidecían hasta perder su color rojo característico.
¡Jóvenes dementes de pasión incandescente!
Y aquel bastardo permaneció así durante muchos años.
El tiempo pasaba, y él (dueño de la cordura de muchas y la lujuria de tantas otras) creció, comprendiendo que no se ama a una flor por el mero hecho de ser rosa roja, sino por ser silvestre corriente ante los ojos de muchos y rosa roja ante los ojos de uno mismo.
Sin embargo, aquel chaval se aferraba en el día a día a la sensación de conocer constantemente rosas rojas nuevas para apoderarse de su esencia natural. Una vez poseída esa esencia, estropeaba lo que quedaba de ellas hasta hacerlas inservibles, marcando cada uno de sus frágiles pétalos, los cuales palidecían hasta perder su color rojo característico.
¡Jóvenes dementes de pasión incandescente!
Y aquel bastardo permaneció así durante muchos años.
El tiempo pasaba, y él (dueño de la cordura de muchas y la lujuria de tantas otras) creció, comprendiendo que no se ama a una flor por el mero hecho de ser rosa roja, sino por ser silvestre corriente ante los ojos de muchos y rosa roja ante los ojos de uno mismo.
jueves, 7 de febrero de 2013
Momentos en los que no te conoces ni a ti misma.
Es horrible temer el sitio que una vez amaste. Ver una esquina que antes conocías perfectamente y tener miedo de su sombra, no atreverte a subir unos escalones familiares. Nunca he sabido lo que es vivir con miedo, tener miedo de volver a casa sola, miedo de encontrar polvo blanco en el buzón, miedo a la oscuridad y a la noche. Tener miedo a la gente, siempre he creído que el miedo era cosa de los demás. La gente mas débil nunca lo había sentido. Hasta que ocurrió, y cuando te alcanza sabes que siempre ha estado ahí, al acecho, bajo la superficie de todo cuanto amabas y se te eriza el bello, se te encoge el corazón y ves caminar a la persona que una vez fuiste y te preguntas si volverás a ser esa persona.
lunes, 7 de enero de 2013
Proclama.
Vamos a pedirles documentos a los policías,
voto de pobreza a los presidentes,
arrepentimiento público a las vírgenes,
sensatez a los conductores de la tele.
Vamos a quitarle vanidad a los ricos,
hambre a los desesperados,
temor a los diferentes,
ingratitud a los embajadores.
Vamos a reclamarles.
Piedad a los asesinos,
memoria a los olvidados,
dulzura a los tristes.
Vamos a pedir lo imposible y más.
Que Dios no se convierta en bandera
de la muerte.
Que nadie disfrute de lo que no necesita.
Y que ames.
Y que ames.
Ya que puedes.
sábado, 5 de enero de 2013
¿Y esto es todo?
'Dime, ¿alguna vez te has preguntado por qué los árboles en esqueleto albergan un silencio inevitable? Dime, ¿has pensado acompañar a la cigüeña en sus pasos? ¿Acaso no sabes que las preguntas nacen antes que las ideas?'
¿Sabes qué hubiera pasado si la bomba estallara justo en la frontera? ¿Perseguís en ese lado a cualquier desconocido para cambiar esa condición? Pregunto, ¿has logrado tú encontrar a un perro siempre fiel? ¿Te gusta comer miel a cucharadas? ¿El infierno son las calles, como aquí, cuando te aprisionan?
Aquí sí, en este lado.
En el otro, saltada la frontera.. ¿Existe alguien feliz? ¿Existen esas ansiadas miradas que albergan la calma y que por aquí tanto prometen? En esas calles.. ¿Los niños corren, saltan y chillan por las carreteras sin ser regañados? ¿Los ancianos se sientan en puertas con sus viejas sillas para ver el atardecer ser vencido? ¿Los deberes son compartidos? ¿Las madres pueden cumplir sus sueños sin pagar caro precio? ¿Las chicas sonríen y son tan bellas como inalcanzables? Cuéntame, ¿cabe sitio para mi cuerpo falto de alma en ese lugar? ¿Las despedidas son 'hasta luego' prometidos o 'hasta nunca' rotos? ¿Los abrazos también ahogan o sois más de estar pasando las horas entre besos para, más tarde, besaros más allá de los labios?
¿Podrías explicarme si allí vuestro despertador es un canto? ¿Por qué el mío es un berrido?
En ese lado.. ¿Las lágrimas fluyen o son detenidas? ¿Andan por ahí mis ganas de vivir? Si voy a visitaros.. ¿Podré sentir al fin el dolor? ¿Podré gritar hasta extinguirme en mi eco? ¿Podré corretear por carreteras entre camiones desafiando a la gravedad? ¿Me atrapará la muerte por fin o voy a seguir corriendo?
¿Estáis vivos, ahí, en el otro lado?
¿Sabes qué hubiera pasado si la bomba estallara justo en la frontera? ¿Perseguís en ese lado a cualquier desconocido para cambiar esa condición? Pregunto, ¿has logrado tú encontrar a un perro siempre fiel? ¿Te gusta comer miel a cucharadas? ¿El infierno son las calles, como aquí, cuando te aprisionan?
Aquí sí, en este lado.
En el otro, saltada la frontera.. ¿Existe alguien feliz? ¿Existen esas ansiadas miradas que albergan la calma y que por aquí tanto prometen? En esas calles.. ¿Los niños corren, saltan y chillan por las carreteras sin ser regañados? ¿Los ancianos se sientan en puertas con sus viejas sillas para ver el atardecer ser vencido? ¿Los deberes son compartidos? ¿Las madres pueden cumplir sus sueños sin pagar caro precio? ¿Las chicas sonríen y son tan bellas como inalcanzables? Cuéntame, ¿cabe sitio para mi cuerpo falto de alma en ese lugar? ¿Las despedidas son 'hasta luego' prometidos o 'hasta nunca' rotos? ¿Los abrazos también ahogan o sois más de estar pasando las horas entre besos para, más tarde, besaros más allá de los labios?
¿Podrías explicarme si allí vuestro despertador es un canto? ¿Por qué el mío es un berrido?
En ese lado.. ¿Las lágrimas fluyen o son detenidas? ¿Andan por ahí mis ganas de vivir? Si voy a visitaros.. ¿Podré sentir al fin el dolor? ¿Podré gritar hasta extinguirme en mi eco? ¿Podré corretear por carreteras entre camiones desafiando a la gravedad? ¿Me atrapará la muerte por fin o voy a seguir corriendo?
¿Estáis vivos, ahí, en el otro lado?
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