Te anhelo, te necesito, como un pez al agua, como un pájaro al aire. Intento encerrar lo que siento en mi caótica cabeza, pero cada vez que respiro, tu olor regresa a mí envuelto en un sentimiento de debilidad, derrumbando todas las barreras que tan difícil me es inventar. ¿Cómo huir de ti? Todos los días, horas, minutos... Intento arrojar la imagen de tu rostro tan lejos como sea posible pero, al fin y al cabo, todo ese esfuerzo, ¿no hace sino acercar más tu presencia a mí?
Me enfureces, me entristeces y al mismo tiempo logras que por unos segundos sea la persona más feliz del mundo, no entiendo cómo. Me repito una y otra vez que no puede afectarme, que todo eso es tan solo una ilusión. ¿Y si no lo es y únicamente me empeño en engañarme? He soñado decenas de veces con algo así, entonces, ¿por qué no puedo dejarlo transcurrir? Necesito que me ayudes, por favor, por favor, por favor, no me dejes al merced de mí misma.