Juguemos a un juego, un juego sencillo, con una sola complejidad.
Y esta es la complejidad del juego… conoces sus reglas, y son pocas, pero has de cumplirlas.
Podrás dejar el móvil encendido las 24 horas del día y mirarlo cada 5 segundos esperando a que te llame.
Podrás sonreír cuando te haga feliz y echarlo de menos cuando no esté contigo.
Podrás perder el tiempo discutiendo con el o podrás decirle todo el rato que le quieres.
Podrás llorar, reír, disfrutar, pensar, gritar…
Podrás decidir que hacer, tomar tus propias decisiones y guiarte por las directrices que prefieras,
Te resultará fácil y puede que consigas llevar ventaja, incluso llegar a ganar, pero hay algo que no puedes olvidar… lo más importante, lo totalmente necesario para que esto pueda seguir adelante, es muy sencillo de entender, pero no hagas caso omiso o te lo harán a ti, recuérdalo: es imprescindible...
Si te enamoras...pierdes