jueves, 17 de noviembre de 2011

21, 21 gramos.


-¿Te puede doler el alma? A uno le duele el corazón, las muelas, la cabeza, el pecho.., pero y el alma, ¿Se duele, siente y padece? ¿Veintiún gramos de nuestro voluminoso cuerpo podían llegar a doler tanto que hasta se nos olvidara como sonreír? ¿Podía doler de veras?- Se preguntaba Immer mientras asomada a la ventana, jugaba con el pelo entre sus dedos. Tenía los ojos empapados de lágrimas y una sonrisa tímida en los labios 
¿Importa tanto el alma? Bueno, realmente ¿existe? - Y así se dejó caer sobre la cama lenta, casi inerte y mientras se arropaba entre las sabanas, se enjugó las lagrimas. Cerró sus ojitos mustios de tanto llorar y abrazó a su cuerpo malherido. Ella sola respondió todas aquellas dudas, veintiún gramos pesaban más que cualquier vano resquemor
-Te quiero- susurró a la oscuridad, y le dolió como nunca.