Hoy tengo el apetito de ti especialmente desarrollado.
¿A tres metros sobre el cielo? Prefiero que estés a tres centímetros de mi boca.
Las ganas de que recorras cada poro de mi cuerpo con tus dedos se vuelve ruidosa en mi cabeza.
Mi respiración reclama acompasarse con la tuya, rápida y constante.
Besos que sufren transformaciones según pasa el tiempo.
Sensaciones que van en aumento si tu piel y la mía son capaces de tocarse.
Mordiscos, sonrisas...
Quiero temblar de nerviosismo.
Quiero que mi corazón pida más de lo que podamos dar.
