Crecí toda la vida bajo estúpidas doctrinas que hablaban de fe y amor a un ser del cual no tenia idea por falta de impresión previa. Me sometí a mi misma a creer que había sido ''educada'' bajo el respeto a una misma y todo aquel a quién erróneamente le debía tal exquisita educación. Pasaron los años y manifesté, por razones que carecen de importancia, una falta de fe. Por aquel entonces te sentías orgulloso de no creer en nada ni en nadie y alardeabas muchas veces sobre ello.
Solo tú conseguiste que abandonara mis estúpidas convicciones,aunque he de admitir que sigo sin tener fe. Es más, la perdí o puede que jamás la tuviera. Aún así, me enseñaste que a veces, en lo único que creemos es en aquello que nos muestra la realidad sin censura.